Una iglesia medieval desconocida descubierta junto al Palacio de Diocleciano, en Split, y la recuperación de mosaicos paleocristianos del siglo V en Istria ponen de relieve cómo el patrimonio arqueológico croata continúa aportando nuevas evidencias sobre la evolución histórica del territorio.
Dos investigaciones arqueológicas desarrolladas recientemente en distintos puntos de Croacia permitieron realizar descubrimientos de gran relevancia para el conocimiento de la historia del país. En Split, las excavaciones junto al Palacio de Diocleciano sacaron a la luz una iglesia medieval hasta ahora desconocida, mientras que en la península de Istria fueron redescubiertos mosaicos paleocristianos del siglo V que permanecían cubiertos desde las campañas arqueológicas realizadas hace varias décadas.
Uno de los hallazgos más destacados tuvo lugar en la calle Hrvojeva de Split, junto a las murallas del Palacio de Diocleciano, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Allí, un equipo de arqueólogos encontró una iglesia altomedieval ubicada junto a la torre sudeste del complejo romano. Según la directora de la excavación, la arqueóloga Andreja Markovac, el descubrimiento resulta especialmente significativo porque el edificio no aparece registrado en los antiguos mapas venecianos conocidos hasta el momento.



Las excavaciones comenzaron en abril y abarcan un área de aproximadamente 800 metros cuadrados. Además de la iglesia, los investigadores localizaron un cementerio con 70 tumbas que contienen restos humanos correspondientes, según las primeras estimaciones, a unas 90 personas. Entre los hallazgos también figura una tumba medieval sellada cuyo cierre reutiliza un fragmento de un sarcófago de época romana con una inscripción que menciona a un funcionario de la corte identificado como “Marcial palatin”.
Los trabajos también permitieron identificar los restos de un complejo militar veneciano del siglo XVII. De acuerdo con los especialistas, estos descubrimientos aportan nueva información sobre la transformación del Palacio de Diocleciano desde su función original como residencia imperial hasta convertirse en el núcleo urbano de la ciudad medieval de Split. Los materiales recuperados serán conservados, analizados y posteriormente presentados al público mediante exposiciones y programas educativos.
Mientras tanto, en la localidad de Betiga, cerca de Barbariga, en el condado de Istria, otro equipo de investigadores redescubrió mosaicos paleocristianos pertenecientes al complejo de la iglesia y monasterio de San Andrés. Los trabajos fueron desarrollados por el Museo Arqueológico de Istria y el Departamento de Arqueología Cristiana de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg.
La investigación tuvo como objetivo localizar nuevamente los mosaicos descubiertos durante las excavaciones realizadas entre 1975 y 1979 y generar una documentación digital completa del sitio mediante escaneo láser, fotogrametría y modelos tridimensionales.
El complejo religioso de Betiga es considerado uno de los yacimientos paleocristianos más importantes de Croacia fuera de los grandes centros urbanos de la Antigüedad tardía. En esta campaña fueron identificados un mosaico en blanco y negro en la capilla memorial y otro policromado en la nave central de la basílica, decorados con motivos geométricos y vegetales, entre ellos hojas de hiedra, flores de loto y el denominado árbol de la vida.





Los mosaicos conservan además cuatro inscripciones históricas. Una de ellas menciona a Felicianus e Ingenua, considerados los posibles patrocinadores de la construcción del edificio religioso. Otras recuerdan a benefactores que financiaron parte de la ornamentación del templo, entre ellos el sacerdote Dalmatius y el matrimonio formado por Aquilinus y Urania.
El Museo Arqueológico de Istria informó que los mosaicos presentan nuevos deterioros respecto de las últimas intervenciones de conservación realizadas entre finales de la década de 1970 y comienzos de los años ochenta. Por ese motivo, una vez finalizada la documentación digital comenzarán los trabajos de restauración, mientras que para 2027 ya está prevista una nueva etapa de investigaciones centrada en las antiguas dependencias del monasterio.
Aunque corresponden a períodos históricos diferentes, ambos descubrimientos reflejan el continuo potencial arqueológico de Croacia y la importancia de las investigaciones científicas para reconstruir la evolución de sus ciudades, sus comunidades religiosas y su patrimonio cultural a lo largo de los siglos.
Fuentes: HINA, Museo Arqueológico de Istria.








