Šprljan: “Queremos vínculos duraderos después del Encuentro de la Diáspora Croata”

Šprljan: “Queremos vínculos duraderos después del Encuentro de la Diáspora Croata”

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En la ciudad argentina de Córdoba se celebrará, de jueves a domingo (del 5 al 8 de noviembre), el 9.º Encuentro de la Diáspora Croata de América del Sur.

En vísperas de este encuentro, que contará con la participación de políticos, empresarios, académicos, artistas, músicos y familias, conversamos con Cristian Šprljan, director ejecutivo del Comité Organizador.

¿Cómo van los preparativos para el Encuentro?

Estamos transitando la etapa final de los preparativos, con mucha expectativa y entusiasmo. Organizar un encuentro internacional de estas características implica un importante trabajo de coordinación entre instituciones de Croacia, representaciones diplomáticas, asociaciones de la diáspora y organismos públicos y privados de Argentina.

Córdoba recibirá durante cuatro jornadas a representantes de comunidades croatas de distintos países de Sudamérica, autoridades e instituciones de Croacia, empresarios, académicos, artistas y familias. Estamos trabajando para que sea una experiencia que combine una organización de calidad con la calidez y la hospitalidad que caracterizan a nuestra ciudad.

¿Cuántas personas esperan durante el evento?

Esperamos recibir a más de 500 participantes de alrededor de diez países, entre ellos representantes institucionales, integrantes de las comunidades croatas sudamericanas, jóvenes, empresarios y referentes culturales. La convocatoria refleja el interés que despierta este espacio de integración y la importancia que ha adquirido a lo largo de sus nueve ediciones.

¿Qué estará en el foco este año?

El lema de esta edición es “La historia nos une, el futuro nos convoca”. Queremos reconocer el legado de las generaciones que construyeron nuestras comunidades, pero, al mismo tiempo, proyectar esa identidad hacia el futuro.

Por eso, el programa tendrá varios ejes: la cultura y la preservación de las tradiciones; el protagonismo de las mujeres a través de CroActivas, la Red de Mujeres Croatas de Latinoamérica; la cooperación empresarial y económica entre Croacia y Sudamérica; y el fortalecimiento de los vínculos entre las nuevas generaciones.

También tendremos un momento muy especial para Córdoba: el homenaje a los picapedreros croatas, inmigrantes que dejaron una huella visible en el patrimonio urbano de nuestra ciudad, especialmente en obras emblemáticas como La Cañada y el Arco de Córdoba.

¿Qué significado tienen estos encuentros?

Tienen un significado que va mucho más allá de reunirse para celebrar nuestras raíces. La diáspora croata sudamericana está distribuida en un territorio enorme y, en muchos casos, sus comunidades se encuentran separadas por miles de kilómetros. Estos encuentros nos permiten conocernos, compartir experiencias, recuperar nuestra historia y construir una red de cooperación continental.

También son una oportunidad para acercar Croacia a las nuevas generaciones y para que los descendientes puedan conocer mejor la tierra de sus antepasados, su idioma, su cultura y sus posibilidades de formación, trabajo e intercambio.

Hay algo que considero fundamental: no queremos que la identidad sea solamente un recuerdo del pasado. Queremos que sea una herramienta para generar proyectos, oportunidades y vínculos duraderos entre Croacia y Sudamérica.

Córdoba es la anfitriona. ¿Cuándo comenzaron a llegar los croatas y a qué se dedicaban?

La presencia croata en Córdoba tiene una historia muy extensa. Uno de los primeros nombres documentados es el del jesuita Nikola Plantić, nacido en Zagreb en 1720, que llegó a estas tierras en 1748 y desarrolló parte de su actividad académica en la Universidad de Córdoba.

Sin embargo, la inmigración croata vinculada a la formación de la comunidad que conocemos hoy se intensificó especialmente entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, con nuevas llegadas después de la Segunda Guerra Mundial.

Muchos inmigrantes provenían de Dalmacia y de otras regiones de la actual Croacia, así como de territorios vecinos históricamente vinculados con la emigración croata. Se incorporaron a distintos sectores del trabajo y la producción. En Córdoba, uno de los aportes más destacados fue el de los picapedreros, trabajadores especializados en el corte y tallado de la piedra.

Su oficio quedó ligado a obras que forman parte de la identidad visual de la ciudad. La Cañada y el Arco de Córdoba son ejemplos emblemáticos de ese legado. Por eso queremos rendirles homenaje: reconocer a esos inmigrantes es también reconocer una parte de la historia del trabajo, de la construcción y del desarrollo urbano cordobés.

¿Cuántas personas de origen croata podrían vivir hoy en Córdoba?

No contamos con un censo actualizado que permita establecer una cifra precisa para la ciudad y la provincia de Córdoba. La comunidad está integrada por inmigrantes, hijos, nietos y bisnietos, y muchas familias mantienen sus raíces croatas aunque no estén vinculadas formalmente con una asociación.

A escala nacional, las estimaciones de las instituciones croatas sitúan a la comunidad y sus descendientes en Argentina en torno a las 450.000 personas, aunque la cifra exacta es difícil de determinar. Córdoba forma parte de esa historia y cuenta con una comunidad activa, instituciones y familias que continúan transmitiendo sus tradiciones.

Más allá del número, creo que lo importante es reconocer que la presencia croata no es algo anecdótico: forma parte de la historia social y cultural de nuestra provincia, y su legado todavía puede encontrarse en el patrimonio, las instituciones y la vida cotidiana.

¿Qué espera del Encuentro?

Mi principal expectativa es que el Encuentro deje resultados concretos y no se agote al terminar las actividades. Espero que surjan nuevos proyectos culturales, académicos y empresariales; que se fortalezcan las relaciones entre las instituciones de Croacia y las de nuestra región; y que los jóvenes encuentren nuevas oportunidades para conectarse con sus raíces.

También deseo que los participantes se lleven una imagen de Córdoba como una ciudad abierta, hospitalaria, con una gran riqueza histórica y cultural y con capacidad para organizar acontecimientos internacionales.

Y, personalmente, espero que este encuentro nos ayude a transmitir a las próximas generaciones que preservar una identidad no significa vivir mirando hacia atrás. Significa conocer nuestra historia para construir, con ella, un futuro compartido.

¿Algo más que quisiera destacar?

Esta edición tiene un significado especial porque Córdoba se convierte en la primera ciudad anfitriona de estos encuentros en Sudamérica que no es una capital nacional o la ciudad más importante del país. Es una oportunidad para poner en valor el papel de las ciudades del interior, sus comunidades inmigrantes y sus instituciones como protagonistas de la relación entre Croacia y América del Sur.

Queremos que, durante esos días, Córdoba no sea simplemente la sede de un evento, sino un lugar donde la historia, la cultura, la diplomacia y las oportunidades de cooperación se encuentren y comiencen a producir nuevos vínculos.

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O autoru

Miho Dobrašin

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