Los habitantes de Rosario, Argentina, recorren las tumbas de inmigrantes croatas con motivo de las festividades de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, para conocer el legado de los croatas en esta ciudad sudamericana de un millón de habitantes.
“Hoy vamos a viajar muy lejos en el tiempo”, anuncia la guía local Jesica Contreras Galarza.
Conduce a un grupo de cien personas por el monumental cementerio El Salvador, donde se suceden apellidos como Nicolorich, Luetich, Carlovich, Drincovich y Simonovich.
Matías Nicolorich, nacido en 1787 en una próspera familia de armadores navales de la isla de Brač, tenía siete años cuando se escondió en uno de los barcos amarrados en el puerto de Trieste. Se despertó tres horas después y el barco ya estaba rumbo a la India. El niño lloraba, pero el capitán se negó a regresar.
Matías se quedó trabajando a bordo y fue ascendiendo lentamente en la jerarquía de la tripulación. Cuando murió el capitán que lo había adoptado, asumió el mando del barco. A los 19 años regresó por primera vez a Croacia, donde su madre se desmayó del impacto al verlo.
El joven Nicolorich pronto volvió al barco y zarpó rumbo a Buenos Aires. Desde allí se trasladó a Rosario, a 300 kilómetros de distancia, una ciudad que comenzaba a desarrollarse a orillas del río Paraná como un importante puerto comercial.
“Se lo considera el primer croata de Rosario”, explica Camila Docampo, presidenta de la asociación local Ateneo Croata. Nicolorich llegó a ser intendente de la ciudad. En 2024, la comunidad croata, en colaboración con las autoridades rosarinas, colocó una placa conmemorativa en su tumba.
Entre los croatas que cruzaron el océano Atlántico en busca de una vida mejor en Argentina, donde era más fácil acceder a tierras, se encontraba Jakov Buratović (Santiago Buratovich), oriundo de la isla de Hvar. Este ingeniero trabajó en el canal de Suez, en Egipto, construido entre 1859 y 1869. Llegó a Rosario en 1878 y estudió la construcción de puertos fluviales.
“Diseñó nuestro primer puerto”, cuenta Contreras Galarza a los presentes. “También trabajó en el ferrocarril, el telégrafo y formó parte del Ejército durante la expansión territorial de Argentina”.
Antes de morir, Buratović también había iniciado la construcción de una plaza propia, pero falleció sin llegar a ver su nombre en ella.
Las obras de la arquitecta Matilde Luetich, realizadas a partir de la década de 1960, dan testimonio de la modernización de la ciudad. Los hinchas del club de fútbol Central Córdoba todavía cuentan cómo Tomás Felipe Carlovich, conocido como “El Trinche”, pasó dos veces la pelota entre las piernas de jugadores de la selección argentina cuando esta se preparaba allí para el Mundial de 1974.
“Fue un recorrido maravilloso. No tenía idea de todo esto ni del papel que desempeñaron los croatas en nuestra ciudad”, dice a CroLatam Narella Di Renzo, de 20 años.
Su amiga Martina Díaz, también de 20 años, explica que se enteraron de la visita a través de la cuenta de Instagram de la Municipalidad de Rosario. “Me interesan los idiomas, estoy aprendiendo inglés y también me interesa el croata”, dice la joven, que lleva un piercing en la nariz y una pequeña cruz colgada del cuello.
Reconoce que Luka Modrić, Dominik Livaković y algún que otro futbolista eran lo único que sabía sobre Croacia.
“Pero ahora queremos saber mucho más”, señala Narella mientras ambas toman tarjetas de contacto para informarse sobre los cursos de idioma croata.
Y precisamente en eso trabajan Camila Docampo y la profesora de croata Anamarija Sučec, de la Universidad Nacional de Rosario.
“Intentamos “croatizar” a la gente, es decir, alentarlos a acercarse, interesarse y entusiasmarse con la cultura croata”, afirma Docampo. Por sexto año consecutivo, organiza la visita con motivo de Todos los Santos en colaboración con las autoridades de Rosario.
Ante los asistentes, explica las tradiciones y la importancia de visitar las tumbas en Croacia. También les muestra los farolitos que trajo desde su país, ya que en Argentina no existe la costumbre de encender velas en los cementerios en estas fechas.
Por su parte, la profesora Sučec, teniendo en cuenta la creciente popularidad de Halloween en el país, aborda de manera didáctica el tema de la quema de brujas durante la Edad Media en los territorios de la actual Croacia.
“Esto solo demuestra lo fácil que es acusar falsamente a alguien”, explica. “Tal vez simplemente porque tiene un lunar, una cicatriz o un color de ojos diferente…”.
El recorrido llega a su fin y los asistentes aplauden.

Camila Docampo, presidenta del Ateneo Croata, explica la tradición croata de Todos los Santos.

La guía Jesica Contreras Galarza frente al mausoleo de la arquitecta Luetich.








