Croacia e Italia bajo una intensa ola de calor

Croacia e Italia bajo una intensa ola de calor

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Italia declaró este jueves por primera vez la máxima alerta sanitaria por altas temperaturas en todas sus principales ciudades, mientras Croacia permanece bajo alerta roja por ola de calor, con temperaturas previstas de entre 34 y 39 grados Celsius, en un episodio que sigue afectando a gran parte de Europa.

El continente que más rápido se calienta en el mundo atraviesa un verano marcado por temperaturas récord y devastadores incendios forestales. En las últimas semanas, países como Francia, España, Grecia, Croacia y Albania han sufrido grandes fuegos, mientras los expertos estiman que las pérdidas económicas causadas por los incendios de este año ya superan los 15.000 millones de euros.

En Croacia, el Servicio Meteorológico e Hidrológico Estatal (DHMZ) pronosticó para este jueves un tiempo soleado y muy caluroso en todo el país, con máximas de entre 34 y 39 grados. Por la tarde podrían registrarse tormentas aisladas en las zonas montañosas y en el interior de Istria y Dalmacia. Todo el territorio croata permanece bajo alerta roja por ola de calor.

La Comisión Europea anunciará medidas para impulsar una mayor inversión de los Estados miembros en la prevención de incendios forestales, declaró a Reuters el comisario europeo de Medio Ambiente.

Italia está acostumbrada a los veranos calurosos, pero la alerta roja emitida por el Ministerio de Sanidad abarca desde Palermo, en Sicilia, hasta Bolzano, en el norte alpino del país.

La alerta implica un riesgo sanitario elevado para toda la población debido a la persistencia de temperaturas extremadamente altas.

En Asís, los peregrinos congregados para la visita del papa León fueron rociados con agua para aliviar el calor durante la conmemoración del 800 aniversario de la muerte de san Francisco.

En Roma, los turistas buscan refugio bajo sombrillas y se refrescan en las fuentes de la ciudad.

Las temperaturas superaron este jueves los 40 grados en varias zonas de la región de Emilia-Romaña. En la localidad de Bagnacavallo, cerca de Rávena, se registraron 42,8 grados Celsius.

Hungría apagó durante la noche toda la iluminación decorativa y no esencial de los edificios públicos, incluido el Parlamento, gran parte del Castillo de Buda y el Puente de las Cadenas, para reducir el consumo de electricidad.

El nivel excepcionalmente bajo del Danubio obligó al país a detener casi por completo la actividad de su única central nuclear, que utiliza el río para refrigerar sus reactores.

Rumanía prepara el hundimiento de cuatro barcazas cargadas de piedras en el Danubio para desviar más agua hacia su único reactor nuclear operativo y garantizar su funcionamiento durante algunos días más.

En Bucarest también se redujo en un tercio la intensidad del alumbrado público y se apagó la iluminación de edificios emblemáticos y museos para ahorrar energía.

El bajo nivel del Rin también dificulta la navegación en Alemania, donde numerosos barcos solo pueden circular parcialmente cargados, lo que incrementa los costes del transporte de cereales, minerales, carbón y productos petrolíferos.

En Bosnia y Herzegovina, numerosos turistas buscan refugio del calor en la cueva de Vjetrenica, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Situada a unos 25 kilómetros al norte de Dubrovnik, mantiene una temperatura constante de 11 grados durante todo el año y se ha convertido en un refugio tanto para su rica biodiversidad como para los visitantes que buscan escapar de las temperaturas cercanas a los 40 grados.

FOTOGRAFIJA: HINA

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Miho Dobrašin

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