CESE: Los agricultores pueden proteger a Europa de los incendios

CESE: Los agricultores pueden proteger a Europa de los incendios

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Europa no podrá prevenir de forma eficaz los incendios forestales, cada vez más frecuentes y devastadores, sin un apoyo más sólido a los agricultores, los silvicultores y las comunidades rurales, advirtió el presidente de la Sección de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Comité Económico y Social Europeo (CESE), Stoyan Tchoukanov, en un momento en que varios países europeos vuelven a enfrentarse a grandes incendios forestales.

En las últimas semanas, los bomberos combaten importantes incendios en Croacia, Grecia, España, Francia y Albania. Las altas temperaturas, la prolongada sequía y los fuertes vientos dificultan las labores de extinción, mientras numerosos núcleos de población han tenido que ser evacuados, miles de hectáreas de bosques y matorrales han ardido y se han desplegado medios terrestres y aéreos de varios países europeos.

En un artículo de opinión remitido a los medios, Tchoukanov afirma que el cambio climático y el abandono de las zonas rurales son los principales factores que incrementan el riesgo de incendios catastróficos en toda Europa. Asimismo, advierte de que las políticas europeas siguen destinando muchos más recursos a la extinción que a la prevención.

“Los recientes incendios en Francia, España, Grecia y otras partes de Europa no son tragedias aisladas. Son el síntoma de un continente que vive una nueva realidad climática”, señala Tchoukanov. Añade que las olas de calor son cada vez más frecuentes, los periodos de sequía más prolongados y las temporadas de incendios cada vez más intensas.

A su juicio, el cambio climático por sí solo no explica el aumento del riesgo de incendios, sino que el problema se agrava por el abandono de las tierras agrícolas y la falta de gestión forestal.

“Cuando los campos dejan de cultivarse, desaparece el pastoreo y los bosques dejan de gestionarse, el entorno natural se vuelve mucho más vulnerable. Se acumula vegetación seca, los paisajes pierden sus barreras naturales contra el fuego y una sola chispa puede convertirse en un incendio incontrolable”, advierte.

Tchoukanov recuerda que, durante siglos, los agricultores, ganaderos y silvicultores europeos han contribuido con su trabajo a mantener unos paisajes más resistentes al fuego.

“Cada rebaño que pasta elimina vegetación inflamable, cada campo cultivado interrumpe la propagación del fuego y cada bosque gestionado activamente se vuelve más resiliente”, subraya.

El CESE, órgano consultivo de la Unión Europea con sede en Bruselas que reúne a representantes de empresarios, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil de los 27 Estados miembros, acogió con satisfacción la nueva estrategia integrada de la Comisión Europea para la gestión de los incendios forestales, que pone un mayor énfasis en la prevención y en la resiliencia de los paisajes.

No obstante, advirtió de que las ambiciones políticas deben ir acompañadas de inversiones concretas y propuso la creación de un fondo europeo específico para la prevención de incendios, un mayor apoyo a la gestión activa del territorio y un reconocimiento más amplio del papel de los agricultores, los silvicultores y las comunidades rurales.

“La prevención no consiste únicamente en comprar más aviones. Significa garantizar que siga habiendo personas que vivan en el campo, cultiven la tierra y cuiden de los paisajes europeos”, destacó.

Según Tchoukanov, apoyar a la agricultura es al mismo tiempo una política climática, medioambiental, de seguridad y de garantía alimentaria, ya que el abandono de las tierras aumenta el riesgo de incendios catastróficos.

También recordó el documental del CESE de 2024, en el que agricultores de toda Europa advertían sobre las consecuencias del cambio climático, incluidas las sequías, la pérdida de cosechas y de ganado, y señaló que aquellas advertencias suenan hoy como predicciones cumplidas.

Concluyó que Europa no debería medir el éxito en la lucha contra los incendios por el número de aviones desplegados o de incendios extinguidos, sino por la reducción del número de incendios catastróficos en el futuro.

“Europa no resolverá la crisis de los incendios forestales solo mejorando su capacidad para extinguirlos. La resolverá mejorando su capacidad para prevenirlos, actuando con decisión contra el cambio climático e invirtiendo en los agricultores, los silvicultores y las comunidades rurales que llevan generaciones cuidando de los paisajes europeos”, concluyó Tchoukanov.

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O autoru

Miho Dobrašin

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