Split y la isla de Brač fueron sede de la primera edición de este encuentro internacional, que reunió a croatas, descendientes y amigos de Croacia en una propuesta que combinó deporte, cultura e inclusión para fortalecer los vínculos con la diáspora.
Las ciudades de Split y Milna, en la isla de Brač, fueron escenario de la primera edición de los Juegos Mundiales de la Amistad de la Diáspora, una iniciativa internacional que reunió a croatas, descendientes y amigos de Croacia provenientes de Europa, América del Norte, América del Sur, Australia y otras regiones del mundo. Celebrados del 16 al 20 de julio, los Juegos nacieron con la intención de convertirse en una tradición destinada a reforzar la relación entre la patria y la diáspora a través del deporte, la cultura, la educación y la cooperación.
El proyecto fue impulsado por el American Croatian Congress (ACC), presidido por Nada Pritišanac Matulich, con el respaldo de cerca de un centenar de organizaciones e instituciones de Croacia y de la diáspora. La sede anfitriona fue la Universidad de Ciencias Aplicadas Aspira, cuyo decano, Alen Jerkunica, destacó el orgullo de recibir una iniciativa de alcance internacional que busca construir puentes entre Croacia y sus comunidades en el exterior.


Durante la ceremonia inaugural, celebrada en la Galería Meštrović de Split, participaron representantes de instituciones croatas, gobiernos locales, organizaciones de la diáspora, federaciones deportivas, diplomáticos y numerosas personalidades, entre ellas la campeona olímpica Matea Jelić. El alcalde de Split, Tomislav Šuta, fue el encargado de declarar oficialmente inaugurados los Juegos y destacó el papel histórico que la emigración croata ha desempeñado en el fortalecimiento del país.
Uno de los principales mensajes del encuentro fue el compromiso con la inclusión. Por primera vez, los Juegos reunieron en un mismo evento a deportistas de alto rendimiento, competidores recreativos, atletas paralímpicos y personas con discapacidad. En ese marco, la Asociación de Parasportes de la Ciudad de Split presentó exhibiciones y talleres de boccia, para taekwondo y judo para personas ciegas o con discapacidad visual, promoviendo la igualdad de oportunidades a través del deporte.
Las competencias deportivas se desarrollaron en Split y Milna e incluyeron disciplinas como pickleball, bochas, fútbol cinco, taekwondo, judo y karate. También se organizaron actividades para niños con discapacidad en torno al pickleball, además de la participación de veteranos de guerra croatas y deportistas del ámbito paralímpico, reforzando el carácter integrador del evento.
La programación cultural ocupó un lugar destacado durante los cinco días de actividades. Entre las propuestas sobresalió el proyecto internacional “La corbata de distinguidas mujeres y hombres croatas de la diáspora”, junto con la presentación de la segunda edición ampliada del libro Croats United by the Necktie, de Branka Bezić Filipović. La publicación cuenta en su portada con una obra del artista croato-australiano Charles Billich, reconocido por la UNESCO en 2025 y cuyas creaciones forman parte de colecciones internacionales.
El director deportivo de los Juegos, Steve Ravić, afirmó que la iniciativa representa mucho más que una competencia deportiva. Según explicó, el objetivo principal es fortalecer la unidad entre los croatas del mundo y construir un legado para las futuras generaciones. También destacó especialmente la incorporación de personas con discapacidad y el trabajo desarrollado por numerosas organizaciones que hicieron posible el carácter inclusivo del encuentro.
La ceremonia de clausura, realizada en la Universidad Aspira, sirvió para reconocer a instituciones, asociaciones deportivas, municipios y organizaciones que colaboraron en la realización de esta primera edición. Durante el acto también se anunció que los segundos Juegos Mundiales de la Amistad de la Diáspora en Croacia se celebrarán en el verano de 2027 en el condado de Osijek-Baranja, mientras que Australia será sede de una futura edición internacional.
Más allá de los resultados deportivos, los organizadores coincidieron en que esta primera edición cumplió el objetivo de crear un espacio de encuentro para croatas de distintas generaciones y procedencias. Durante varios días, Split y Brač se transformaron en un punto de unión para personas que comparten una misma identidad cultural, demostrando que la distancia geográfica no impide mantener vivo el vínculo con Croacia.
Fuente: Croatia Week.k








