El vicepresidente del Parlamento croata y presidente de la Comisión gubernamental para determinar el destino de las víctimas de los crímenes cometidos después de la Segunda Guerra Mundial, Ivan Penava, afirmó el sábado en Donji Macelj, en el noroeste de Croacia, cerca de la frontera con Eslovenia, que continuará la investigación sistemática sobre el destino de las víctimas de la posguerra y que se seguirá esclareciendo la verdad sobre sus muertes.
En Donji Macelj se celebraron una conmemoración y el último adiós a 500 víctimas croatas cuyos restos mortales fueron exhumados de cuatro fosas comunes en territorio esloveno y posteriormente trasladados a Croacia.
A la ceremonia asistieron también el vicepresidente del Gobierno y ministro de los Veteranos de Guerra croatas, Tomo Medved, así como numerosos representantes de las autoridades estatales y locales.
Tras la caída del Estado Independiente de Croacia y el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, en mayo de 1945, las fuerzas partisanas del Ejército Yugoslavo capturaron a un gran número de miembros de las fuerzas armadas del Estado Independiente de Croacia, así como a civiles que se retiraban hacia el oeste. Una parte de los prisioneros y civiles, después de regresar desde territorio austríaco, fue entregada a las autoridades yugoslavas, tras lo cual se produjeron detenciones masivas, marchas forzadas y ejecuciones.
En territorio de Eslovenia y Croacia surgieron numerosos lugares de ejecución. Los prisioneros fueron asesinados sin juicio. Durante décadas, los restos de las víctimas permanecieron ocultos en fosas, pozos mineros, bosques, trincheras y otras fosas comunes.
Las persecuciones políticas de la posguerra provocaron también una nueva ola de emigración croata. Numerosos croatas abandonaron entonces el territorio de la antigua Yugoslavia y encontraron refugio y una nueva vida en países de América del Sur, entre ellos Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Paraguay i Venezuela.
La emigración política continuó también durante las décadas posteriores, bajo el régimen yugoslavo, cuando parte de los opositores políticos y personas consideradas políticamente no afines abandonaron el país y se trasladaron a países de América Latina y otras partes del mundo.
Penava destacó que se trata de un paso importante en los esfuerzos por encontrar y enterrar dignamente a las víctimas de la posguerra, después de que las unidades comunistas, dirigidas y actuando bajo las órdenes de Josip Broz Tito, cometieran asesinatos masivos.
“Aquí hoy, en este lugar y en un momento especialmente emotivo, hay 500 personas: hijos, esposos y padres de alguien que terminaron sus vidas, lamentablemente, en su mayoría sin ropa, con las manos atadas con alambre, asesinados con objetos contundentes, armas blancas, heridas de bala, ejecuciones directas y posteriormente arrojados a fosas en Eslovenia”, dijo Penava.
El impacto que las tragedias de la posguerra dejaron en las familias y las comunidades locales también quedó reflejado en los testimonios de los participantes de la conmemoración.
“Mi padre estaba en la columna que salió de Zagreb, pero se separó de ella junto con un grupo de comandos de Krapina. Como estaba al otro lado de la colina, cerca de casa, escuchaba cómo allí disparaban constantemente durante la noche. A los que no lograron matar allí, a los que cruzaron a Eslovenia, los esperaron allí”, relató Stjepan Galinec, de Bednja.
A la ceremonia también acudió Toma Burić, de Otočac, quien habló sobre su tío, desaparecido en 1945.
“Vine hoy. Soy además un antiguo preso político, porque en 1965 lanzábamos panfletos por Zagreb y me condenaron a cinco años de prisión. Debíamos cumplir tres años en prisión, pero hoy estoy aquí sobre todo por mi tío, un joven de 19 años que desapareció en 1945. Fue movilizado en 1944. Desde Otočac los enviaron hacia Vinodol, pero no se sabe dónde los mataron”, dijo Burić.
Sobre la importancia de preservar la memoria de las víctimas habló también Mirko Ivanjek, de la Asociación “Macelj 1945”.
“Siempre que vengo a Macelj, y también estoy con frecuencia en Jazovka, soy testigo de un gran milagro del pueblo croata. Me pregunto cómo el pueblo croata sigue existiendo después de tantas víctimas, después de tantas personas que desaparecieron en la posguerra. Cuántos descendientes habría habido y por qué nosotros, como pueblo, estamos en un estado de tensión permanente, pero seguimos existiendo”, afirmó Ivanjek.
Penava subrayó que existen fosas comunes similares en numerosos lugares de Croacia y Eslovenia y que el Estado y la sociedad todavía tienen por delante una tarea enorme.
Las víctimas de Macelj, añadió, finalmente recibieron un entierro digno y fueron despedidas con el escudo ajedrezado croata, la cruz y el tradicional entramado ornamental croata.
“Son símbolos que nos unen y con los que despedimos a estas personas hacia su descanso eterno, los mismos símbolos por los que probablemente fueron condenados a muerte y finalmente ejecutados”, afirmó.
Penava aseguró que continuará la investigación sobre el destino de las personas asesinadas después de la Segunda Guerra Mundial y que los crímenes cometidos por todos los regímenes totalitarios deben ser condenados por igual.
“El crimen de un régimen no puede ser una justificación ni una forma de minimizar el crimen de otro”, señaló.
Al hablar de las futuras actividades del Estado, Penava explicó que en la búsqueda de las víctimas se coopera con asociaciones, particulares, la Iglesia, instituciones científicas y otros países.
“Los documentos fueron, en su mayoría, ocultados, destruidos o apropiados poco antes de la llegada de la democracia. Ahora nos corresponde reconstruir, como si fuera un mosaico, lo que realmente ocurrió. No es tarea de un individuo ni de una sola institución, sino de toda la sociedad”, afirmó.
Medved recordó que el final de la Segunda Guerra Mundial no significó la paz para miles de soldados y civiles croatas, sino el comienzo del llamado Vía Crucis. Los prisioneros atravesaron Eslovenia y Croacia, mientras que numerosos lugares de ejecución fueron bosques, pozos mineros, trincheras y fosas.
“Hoy ponemos fin a una espera que duró 81 años. El derecho a una tumba es un derecho humano, y el derecho de las familias y del pueblo a saber dónde descansan sus muertos es una obligación civilizatoria de todo Estado organizado”, afirmó el ministro.
Recordó que el Ministerio de los Veteranos de Guerra croatas ha realizado desde 2016 un total de 635 investigaciones de campo y ha investigado 96 lugares, en los que se encontraron los restos mortales de al menos 2.300 víctimas. Entre los lugares investigados figuran Jazovka, Gračani, Gospić, Brdovec, Tuškanac, Macelj, Senj, Garešnica, Sveta Nedelja y Novi Marof.
Medved agradeció a Eslovenia por la cooperación que permitió el regreso de 500 víctimas croatas a su patria.
“La frontera los separó de la muerte. Hoy Macelj vuelve a unirlos. Los mataron y después intentaron borrar todo rastro de que alguna vez habían existido. Hoy somos testigos de que no lo consiguieron: los encontramos y los devolvimos a Croacia”, afirmó Medved.
También destacó que los crímenes de los regímenes totalitarios deben abordarse sobre la base de los hechos, sin miedo y sin minimizar ningún crimen.
“No lo hacemos para volver a abrir viejas divisiones, sino para cerrar las heridas abiertas con la verdad”, señaló.
Los restos de las 500 víctimas fueron exhumados de cuatro fosas comunes en Eslovenia: Trebče, donde fueron encontrados diez cuerpos; Podstenice/Rugarski klanci, con 22 víctimas; Košnica pri Celju, con 307 víctimas; y Cerklje ob Krki, donde fueron encontrados los restos de 161 víctimas.
En los restos óseos se identificaron numerosos indicios de muerte violenta, entre ellos múltiples fracturas, marcas de golpes con objetos contundentes y heridas de bala y de proyectiles. Se trata de 500 hombres jóvenes, entre ellos también menores de edad.
La ceremonia se celebró junto a la Iglesia Memorial de la Pasión de Jesús, antes de la conmemoración del Día Europeo de Recuerdo de las Víctimas de Todos los Regímenes Totalitarios y Autoritarios. Después de la misa de réquiem se celebraron los ritos funerarios, con la bendición de los féretros y oraciones. En homenaje a las víctimas se depositaron coronas y se encendieron velas.
La misa de réquiem y el último adiós fueron presididos por el ordinario militar de la República de Croacia, monseñor Jure Bogdan, quien en su homilía afirmó que los restos de las víctimas “emergen de las profundidades, salen a la luz, hablan en silencio, plantean preguntas y buscan respuestas”.
“Con el entierro de hoy devolvemos a estos difuntos lo que les corresponde. Ya no son huesos ocultos y olvidados, sino personas fallecidas, personas por las que se reza en un lugar concreto y a las que se rinde homenaje”, afirmó Bogdan.
Tras el entierro del sábado, Macelj se convirtió en el lugar de descanso de 1.747 víctimas, y continúa siendo un testimonio permanente de uno de los períodos más difíciles de la historia croata.
VIDEO HRT: U Donjem Maclju pokopano 500 žrtava ekshumiranih iz grobnica u Sloveniji – HRT









