La selección croata derrotó a Estados Unidos por 21-20 en la tanda de penales, luego de igualar 14-14 en el tiempo reglamentario, y recuperó el título mundial Sub-18, que había conquistado por última vez en 2016.
La selección masculina Sub-18 de waterpolo de Croacia volvió a lo más alto del mundo al consagrarse campeona del Mundial de la categoría tras vencer a Estados Unidos en una emocionante final definida por penales. Después de empatar 14-14 en el tiempo reglamentario, los jóvenes Barakudas se impusieron por 21-20 en la definición desde los cinco metros.
Con este triunfo, Croacia conquistó su primer título mundial Sub-18 en una década y recuperó la corona que había obtenido por última vez en 2016. El equipo logró imponerse ante uno de los principales candidatos del torneo, disputado en Río de Janeiro, Portugal.
Durante el encuentro, Croacia mostró un sólido rendimiento colectivo y consiguió neutralizar el juego físico de Estados Unidos, especialmente en la posición de delantero centro. En ataque, el protagonismo fue para el tridente zurdo conformado por Nardo Skejić, autor de cinco goles, Filip Erenda, con tres tantos, y Toma Drobac, que aportó uno. Entre los tres marcaron nueve de los catorce goles croatas en el tiempo reglamentario.

Tras un mejor comienzo del conjunto estadounidense, Croacia tomó el control del partido y llegó a disponer de ventajas de hasta cuatro goles durante el tercer cuarto. Sin embargo, Estados Unidos reaccionó y logró dar vuelta el marcador para colocarse 14-13 cuando restaba poco más de un minuto para el final.
Cuando parecía que el título se escapaba, Nardo Skejić apareció nuevamente y anotó el gol del empate a falta de apenas 12 segundos, enviando la definición a la tanda de penales. Allí, el capitán y arquero Nikola Batoš fue determinante al detener el primer lanzamiento estadounidense. La serie se extendió hasta la muerte súbita, donde un nuevo fallo del conjunto norteamericano permitió que Croacia celebrara un nuevo campeonato mundial.
La conquista adquiere un valor aún mayor por las dificultades que afrontó el equipo durante la preparación y el torneo. La ausencia por enfermedad de Deni Sappe obligó al seleccionado a disputar toda la competencia con un jugador menos en la rotación.

El rendimiento croata también fue reconocido con varias distinciones individuales. Nikola Batoš fue elegido Mejor Arquero del torneo, Nardo Skejić recibió el premio al Mejor Jugador de la Final, mientras que el entrenador Hrvoje Koljanin fue distinguido como Mejor Entrenador del Campeonato por la Federación Internacional de Natación.
Tras la consagración, Koljanin destacó el esfuerzo de sus dirigidos para superar una preparación compleja y aseguró que el equipo representó al waterpolo croata de la mejor manera posible, afirmando que el título fue el premio a un rendimiento sólido y constante durante toda la competencia.
Fuente: Croatia Week








