La Unión Europea comenzó a implementar este 12 de junio su nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, una reforma que busca fortalecer el control de las fronteras exteriores, agilizar los procedimientos de asilo y establecer nuevos mecanismos de solidaridad entre los Estados miembros. Croacia tendrá un papel relevante debido a su posición estratégica en la ruta migratoria de los Balcanes occidentales.
La Unión Europea puso en marcha este 12 de junio el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, considerado la reforma más importante de la política migratoria europea en más de una década. El conjunto de medidas, compuesto por diez actos legislativos, fue negociado durante ocho años y busca establecer reglas comunes para la gestión migratoria, el control de las fronteras exteriores y los procedimientos de protección internacional.
La reforma fue impulsada por la Comisión Europea tras las dificultades que enfrentó el bloque durante la crisis migratoria de 2015 y 2016. Aunque el pacto fue adoptado formalmente en mayo de 2024, los Estados miembros dispusieron de un período de dos años para preparar su implementación, que comenzó oficialmente este viernes.
Uno de los ejes centrales del nuevo sistema es un mecanismo obligatorio de solidaridad entre los países de la Unión Europea. A través de este esquema, los Estados podrán contribuir mediante la reubicación de solicitantes de asilo, aportes financieros a un fondo común o asistencia técnica y operativa destinada a los países que enfrentan mayores presiones migratorias.
Croacia figura entre los seis países que, según la Comisión Europea, han experimentado una presión migratoria significativa durante los últimos cinco años. Debido a esta situación, el país podrá solicitar una exención total o parcial de las contribuciones previstas en el mecanismo de solidaridad.
El pacto también introduce procedimientos más rápidos y estrictos en las fronteras exteriores de la Unión Europea. Todas las personas que ingresen de manera irregular deberán someterse a procesos obligatorios de registro, verificación de identidad, controles de seguridad y evaluaciones sanitarias antes de que se analice su situación migratoria.
Además, se amplía el uso de la base de datos europea Eurodac para facilitar la identificación de solicitantes de asilo y migrantes en situación irregular. Aquellas personas consideradas con pocas posibilidades de obtener protección internacional o que representen riesgos para la seguridad podrán ser sometidas a procedimientos acelerados, con plazos reducidos para la evaluación de sus solicitudes y eventuales retornos.
La implementación del pacto genera opiniones divididas dentro de Europa. Organizaciones defensoras de los derechos humanos han manifestado preocupación por algunas disposiciones que consideran restrictivas, mientras que sectores políticos más conservadores sostienen que las medidas aún resultan insuficientes para frenar la migración irregular.
Para Croacia, la reforma reviste una importancia particular debido a su condición de frontera exterior del espacio Schengen y a su ubicación en una de las principales rutas migratorias hacia Europa occidental. Diversos representantes croatas en el Parlamento Europeo han respaldado la iniciativa al considerar que permitirá una gestión más eficiente de los flujos migratorios y una mayor coordinación entre los Estados miembros.
Según un informe publicado por la Comisión Europea en mayo de 2026, la mayoría de los países se encuentran en condiciones de aplicar las nuevas disposiciones dentro de los plazos previstos. El documento también señala una disminución de los cruces irregulares y de las solicitudes de asilo durante el último año, aunque expertos advierten que será necesario evaluar el funcionamiento del sistema en el mediano plazo para medir su efectividad.
Fuente: Croatia Week / Hina




