Las integrantes de la comunidad croata de Tarija, una ciudad con 250.000 habitantes en el sur de Bolivia, organizaron una campaña humanitaria de recolección de ropa de abrigo para niños y adolescentes en situación de pobreza, que fue entregada a instituciones que atienden a los sectores más vulnerables de la población.
Tarija se encuentra cerca de las fronteras con Argentina y Paraguay, y actualmente se encuentra en estación de otoño.
“La campaña la realizamos durante los días más fríos del otoño”, informó la impulsora de la iniciativa, Giovanna Salinas de Calasich.
En la recolección de ropa también participaron Wayra Suárez de Dubravčić y Ángela Viviana Vaca de Šarić.
Las donaciones fueron recogidas en las instalaciones de la empresa de Esteban Golac Skocilić, quien cedió sus espacios para esta iniciativa. Se reunió ropa de invierno para personas de distintas edades, principalmente niños y jóvenes, la cual posteriormente fue entregada a dos instituciones que brindan apoyo a grupos vulnerables en la ciudad.
Salinas de Calasich ya había participado anteriormente en actividades humanitarias similares en la capital boliviana, La Paz, donde organizó proyectos de ayuda para niños en situación de riesgo. Tras su traslado a Tarija junto a su esposo, el escritor boliviano de origen croata Ramiro Calasich, y sus hijas Camila y Mathilda, continuó su labor social a través de las actividades de la comunidad croata.
“A veces la historia de una comunidad no se escribe solo con grandes acontecimientos, sino también con pequeños gestos silenciosos que logran devolver el calor humano allí donde el frío de la vida golpea con más fuerza”, afirmó Salinas de Calasich.
Su familia forma parte de los fundadores de la “Comunidad Croata de Tarija”, creada en 2025 con el objetivo de reunir a los descendientes de inmigrantes croatas y preservar su patrimonio cultural.
La Comunidad Croata de Tarija cuenta con alrededor de 120 miembros y, además de preservar la identidad croata, desarrolla cada vez más proyectos orientados a la solidaridad social y la ayuda a los más necesitados.
“El objetivo es llevar adelante de forma permanente actividades humanitarias como aporte de los croatas a la sociedad local”, señaló Salinas de Calasich.
En Bolivia viven alrededor de 5.000 croatas y descendientes, cuyos antepasados emigraron al país sudamericano en los siglos XIX y XX por razones económicas y políticas. Según algunas estimaciones, la cifra podría alcanzar hasta 10.000 personas de origen croata, principalmente en ciudades como Santa Cruz, Cochabamba, Oruro y La Paz, donde mantienen asociaciones y se reúnen en comunidades organizadas.
FOTO: Comunidad Croata de Tarija




