Los croatas de la ciudad argentina de Ushuaia conmemoraron el Día de la Estatalidad de la República de Croacia, destacando que en el extremo sur de Sudamérica mantienen vivas sus tradiciones, recuerdos, idioma y el amor por sus raíces.
Se reunieron en la Plaza Croata, junto al puerto al que comenzaron a llegar sus antepasados a finales del siglo XIX en busca de trabajo.
“Con mucho esfuerzo, sacrificio y esperanza, ayudaron a construir nuestra ciudad, dejando una huella profunda en la comunidad”, afirmó durante la conmemoración Amanda Beban, presidenta de la Asociación Croata en Argentina de Ushuaia.
Beban recordó que en muchas familias descendientes de croatas todavía se conservan objetos y recuerdos cargados de significado emocional, como fotografías antiguas, recetas transmitidas de generación en generación o palabras del idioma croata que sobreviven en la memoria familiar.
“Aún permanecen pequeños recuerdos que parecen sencillos, pero que contienen una enorme carga emocional. Una receta escrita a mano, una fotografía antigua o aquellas reuniones familiares en las que se hablaba del mar, de las islas y de la tierra que dejaron al otro lado del océano”, destacó.
Ushuaia, con unos 82.000 habitantes, está situada frente a la Antártida, por lo que también es conocida como el “fin del mundo”. Los croatas llegaron allí en busca de oro, trabajaron en la construcción del ferrocarril y se desempeñaron como comerciantes y marineros.
Beban señaló que aprendieron a amar Tierra del Fuego y a construir una vida en común basada en el respeto mutuo, reconociendo especialmente a los pueblos indígenas como los primeros habitantes de la región.
“Los croatas aprendieron a amar esta tierra como propia y también a respetar profundamente a los pueblos indígenas, los primeros habitantes de este hermoso sur que compartimos”, declaró.
Actualmente viven allí alrededor de 200 croatas y sus descendientes, mientras que en toda la región de Tierra del Fuego residen unas 400 personas de origen croata. En Argentina, país al que los croatas emigraron masivamente también después de la Segunda Guerra Mundial, viven unas 300.000 personas de ascendencia croata.
La presidenta de la asociación subrayó la importancia de preservar las tradiciones, el idioma y las costumbres heredadas, así como de fortalecer los vínculos entre las nuevas generaciones.
“Hoy, sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos seguimos manteniendo vivas las tradiciones, los recuerdos, el idioma y ese amor especial por nuestras raíces croatas y por esta tierra que nos acogió”, afirmó Beban, recordando a todos los croatas que cruzaron el océano Atlántico por motivos económicos y políticos.
“Que este encuentro nos permita seguir unidos, compartiendo recuerdos, amistad y los valores de respeto, trabajo y fraternidad que nos legaron nuestros antepasados”, concluyó.




