Robinson: Croacia se queda atrás en innovación

Robinson: Croacia se queda atrás en innovación

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El premio Nobel de Economía, James A. Robinson, ofreció el martes en Zagreb una conferencia en el Adria Business Forum titulada “Desafíos de la competitividad”, en la que advirtió que Croacia se está quedando rezagada en innovación y productividad, aunque valoró positivamente los avances en la construcción de instituciones jurídicas desde la década de 1990.

El foro fue organizado por la Sociedad Croata de Economistas en el Mozaik Center, y el encuentro abordó cuestiones clave del desarrollo de la economía croata: competitividad, calidad institucional, el papel de la inteligencia artificial y la productividad.

Robinson, profesor de la Universidad de Chicago que en 2024 compartió el Premio Nobel de Economía con sus colegas Daron Acemoglu y Simon Johnson por sus investigaciones sobre cómo las instituciones moldean la prosperidad de las naciones, advirtió que Croacia está significativamente por detrás de la media europea en inversión en investigación y desarrollo, así como en número de patentes, lo que se refleja directamente en el nivel de vida.

“Lo que está detrás de las diferencias en el nivel de vida es la tecnología, la innovación y la creación de nuevas ideas”, afirmó Robinson.

Citó a Corea del Sur como ejemplo de un país que, mediante inversiones sistemáticas en investigación y desarrollo, logró un salto económico que parece un milagro, pero que en realidad es el resultado de decisiones institucionales claras.

La parte central de la conferencia estuvo dedicada al concepto de destrucción creativa del economista Joseph Schumpeter, la idea de que la innovación necesariamente genera ganadores y perdedores.

Como ilustración, mencionó la desaparición de las videotecas, desplazadas por nuevas tecnologías, así como el ejemplo histórico de la Revolución Industrial británica, cuando los tejedores cuyos empleos fueron sustituidos por máquinas sufrieron una caída de alrededor de dos tercios en sus salarios nominales.

“La innovación es un proceso disruptivo: unas industrias crecen y otras dejan de existir, y muchas personas intentan detenerlo”, señaló, añadiendo que esto explica por qué la banca europea sigue fragmentada a pesar del mercado único, debido a que grupos de interés poderosos bloquean los cambios.

También expuso la tesis de la patente como un ejemplo paradigmático de una buena institución.

Recordó que Thomas Edison, hijo de un techador sin riqueza ni contactos, gracias a un sistema de patentes abierto pudo proteger sus inventos y construir un laboratorio que cambió la historia, concluyendo que las sociedades que progresan son aquellas que crean condiciones iguales y permiten que el talento, dondequiera que se encuentre, pueda desarrollarse.

Hablando específicamente de Croacia, Robinson destacó que el país ha logrado avances significativos en términos institucionales desde el final de la Guerra de Independencia.

“Croacia tiene una profunda historia de instituciones extractivas —desde los Habsburgo hasta el comunismo—, pero desde la década de 1990 se han logrado enormes avances en el Estado de derecho”, afirmó, añadiendo que Serbia, a diferencia de Croacia, prácticamente no ha avanzado en ese camino.

Sin embargo, también advirtió sobre los desafíos pendientes.

Según los datos que presentó, alrededor del 14 % de los encuestados en Croacia afirma que un funcionario público les ha pedido un soborno, una cifra muy superior al 3 % en Alemania. Robinson describió la corrupción como un síntoma de debilidades institucionales más profundas, y no como el problema fundamental.

“La cuestión es cómo se recluta y cómo asciende la gente en las instituciones del Estado: ahí suele estar la raíz de la corrupción”, señaló.

También se refirió a la brecha entre las normas que provienen de la Unión Europea y la práctica real en Croacia, algo que —según indicó— le han destacado en las conversaciones mantenidas desde su llegada a Zagreb.

FUENTE: HINA

FOTO: HINA

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Miho Dobrašin

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