Caritas organiza un curso gratuito de lengua croata

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Unos cincuenta participantes, en su mayoría de países sudamericanos, asistieron en Croacia a un curso de idioma organizado por Caritas de la Arquidiócesis de Zagreb (CZN) y el Servicio Jesuita para Refugiados (JRS), con el fin de lograr una integración más exitosa en la sociedad.

Desde el año 2023, un mayor número de inmigrantes de países de Sudamérica llega a Croacia, y muchos de ellos también tienen raíces croatas. La barrera del idioma al principio representaba el mayor desafío para ellos, por lo que Caritas de la Arquidiócesis de Zagreb el año pasado inició un curso de idioma croata para ellos, que este año se ha ampliado también a trabajadores extranjeros.

“Tenemos un número limitado de personas que podemos recibir para poder seguir su progreso y asegurar que nuestro servicio sea de calidad. Por primera vez, el año pasado, incluimos a unas veinte personas, y este año en el curso hubo unas treinta”, dijo la trabajadora social del servicio social de CZN, Mejrema Lujinović, en una entrevista con la agencia de noticias HINA.

El curso es gratuito para los participantes porque el proyecto está financiado por Caritas Croacia.

Lujijović dice que hay mucho interés, que la gente se les acerca por sí misma y que uno de los objetivos es conocerse mejor entre ellos y apoyarse mutuamente en Croacia.

Según las enmiendas a la Ley de Extranjería, que el Parlamento croata adoptó a mediados de mayo, los ciudadanos extranjeros que trabajen y residan en Croacia deberán, en el plazo de un año, aprobar el examen de idioma croata y escritura latina a nivel A1.1 para poder renovar el permiso de residencia y trabajo.

El curso de Caritas dura tres meses y se lleva a cabo dos veces por semana. Los participantes que deseen inscribirse pueden hacerlo contactando los números oficiales y las direcciones de correo electrónico que comenzaron a compartir los primeros participantes, explica Lujinović.

“Recibimos a cada uno de ellos. Hablamos con ellos para conocer su situación y los motivos de su llegada. Algunos necesitan ayuda inicial en forma de paquetes de alimentos hasta que se arreglen. A veces los orientamos sobre todo lo que pueden obtener y dónde pueden conseguir los documentos necesarios para permanecer en Croacia”, dijo.

La mayoría de los participantes proviene de Argentina, Chile, Perú y Colombia, y un poco menos de Cuba, Brasil y México. Al curso también se han unido inmigrantes de países asiáticos, principalmente de India.

“Generalmente vienen por trabajo, pero también por la creciente inseguridad en los países sudamericanos. La mayoría de ellos dice que les resulta muy difícil dejar a sus hijos solos en la calle y mencionan la alta tasa de criminalidad, los cárteles y la violencia”, informa Lujinović.

La coordinadora del proyecto, Sanela Kovač Gajski, señala que entre las razones de la emigración también juegan un papel importante los factores económicos.

“Las personas con alto nivel educativo allí sobreviven con mucha dificultad debido a los bajos salarios y no pueden asegurarse un nivel de vida básico. Por eso están en busca de una vida mejor. Así como antes los croatas iban a Sudamérica, hoy somos testigos de una ola inversa en la que algunos descendientes de emigrantes croatas regresan a Croacia”, dijo.

Aunque muchos inmigrantes sudamericanos tienen educación superior, generalmente no pueden desempeñar trabajos mejor remunerados acordes con su formación sin conocer el idioma. Actualmente, los hombres trabajan principalmente en la construcción y las mujeres en la hostelería y en trabajos de limpieza.

“El curso se organiza según sus posibilidades de tiempo, lo cual no es sencillo teniendo en cuenta que trabajan hasta 12 horas al día. Hay que coordinar el momento en que no están en el trabajo y cuando alguien puede cuidar de los niños. Muchos factores deben alinearse para permitirles asistir y tener tiempo libre para aprender el idioma”, dice Kovač Gajski.

Dado que de Sudamérica a menudo vienen familias completas, no es raro que en las clases de croata también participen los niños.

“Los niños aprenden el idioma más rápido porque asisten a la escuela, mientras que a los padres les resulta más difícil. Además, tienen problemas financieros porque deben cubrir altos alquileres, gastos de servicios, gastos de salud y actividades extracurriculares para los niños. Tenemos una familia con cuatro hijos: el mayor tiene 14 años y el menor tres; y el seguro médico para cada niño cuesta alrededor de 160 euros al mes”, dijo Lujinović.

A diferencia de las familias sudamericanas, de los países asiáticos a menudo primero llega un miembro de la familia, mientras que los demás llegan más tarde o permanecen en el país de origen.

“Las personas de Sudamérica aprenden el idioma croata más rápido que las personas de Asia, donde la escritura y el idioma son completamente diferentes. Ellos necesitan más tiempo para integrarse, aunque también son muy abiertos”, dijo Kovač Gajski.

Además de las clases de idioma, el programa incluye excursiones para que los participantes conozcan mejor Croacia y su cultura. La mayoría de ellos ve su futuro aquí, enfatizó Lujinović.

“Están muy satisfechos con la vida en Croacia. Destacan que el país es hermoso y ordenado y que la gente es muy amable. Quieren aprender el idioma, quieren que sus hijos se integren lo más posible y que se relacionen tanto con sus compatriotas como con los croatas”, dijo.

“Para ellos, el programa es una oportunidad para construir un sentido de comunidad mutua. Se han conocido y se han convertido en apoyo los unos para los otros”, dijo Kovač Gajski.

Fuente: HINA

Foto: HINA

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Miho Dobrašin

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