El artista chileno Rodrigo Barría Cárcamo afirmó que el nuevo mural dedicado a los inmigrantes croatas en Punta Arenas fue creado con el objetivo de preservar la memoria de una comunidad que dejó una profunda huella en el desarrollo del extremo sur de Chile.
El mural fue pintado en la intersección de dos calles en Punta Arenas, una ciudad de 145.000 habitantes.
“Fue uno de los murales más complejos que he realizado debido a la gran cantidad de detalles históricos que quería representar”, señaló Barría Cárcamo en conversación con la emisora local Radio Polar, añadiendo que las condiciones meteorológicas durante su instalación dificultaron aún más el trabajo.
El mural está dedicado a miles de inmigrantes croatas que llegaron a la región de Magallanes a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, principalmente desde Dalmacia, en busca de trabajo y una vida mejor. Sus descendientes forman hoy una de las comunidades más influyentes en Punta Arenas y sus alrededores. Incluso el alcalde Claudio Radonich es de origen croata.
Barría destacó que con sus obras busca preservar la historia y la identidad de Magallanes, dejando un testimonio permanente de las personas y acontecimientos que han dado forma a la región.
“La belleza de todo esto es que dentro de 20 años seguirá estando aquí”, dijo.
Añadió que los murales deben sobrevivir a sus autores y convertirse en parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Según explicó, el arte público puede ayudar a los habitantes y visitantes a conocer mejor la historia de Punta Arenas, incluyendo la contribución de numerosas comunidades inmigrantes. En ese sentido, la comunidad croata ocupa un lugar especial, ya que durante décadas ha participado en el desarrollo del comercio, la ganadería, la navegación y la vida social de la región.
El mural sobre la inmigración croata forma parte de un proyecto más amplio mediante el cual Barría, a través de mosaicos y obras de arte público, busca preservar los elementos más importantes de la identidad de Magallanes para las futuras generaciones.
En Chile viven alrededor de 200.000 croatas y sus descendientes, lo que convierte al país, después de Argentina, en el que alberga la mayor diáspora croata en América Latina.








