Una ola de calor golpea a Croacia

Una ola de calor golpea a Croacia

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El Servicio Meteorológico e Hidrológico de Croacia (DHMZ) elevó este martes el nivel de alerta por ola de calor para el viernes y el sábado, cuando las regiones de Rijeka, Split y Dubrovnik estarán bajo alerta roja, lo que indica un riesgo muy alto debido a temperaturas extremas que pueden afectar negativamente la salud.

Hasta el jueves, la costa adriática permanecerá bajo alerta naranja, que señala un peligro elevado, mientras que la región de Knin estará bajo alerta amarilla, correspondiente a un riesgo moderado. En el interior del país, el viernes y el sábado se prevén niveles de riesgo entre moderado y alto, con alertas amarillas y naranjas. Para las regiones de Zagreb y Knin, la alerta naranja continuará también el domingo.

Según las previsiones del DHMZ, las noches en la costa adriática serán cálidas o muy cálidas, con temperaturas mínimas generalmente entre 23 y 28 grados centígrados. Las máximas diurnas oscilarán entre 33 y 38 grados. Durante el fin de semana, en algunas zonas del interior las temperaturas máximas superarán los 35 grados.

Los modelos meteorológicos indican que el calor persistirá durante el domingo y a comienzos de la próxima semana. Posteriormente aumenta la incertidumbre en las previsiones, por lo que todavía no es posible determinar con suficiente seguridad cuándo disminuirán las altas temperaturas.

El DHMZ recomienda seguir los pronósticos y avisos meteorológicos en su sitio web, evitar la exposición al sol entre las 11:00 y las 17:00 horas, permanecer en lugares sombreados o climatizados, ingerir suficientes líquidos y utilizar sombreros, ropa adecuada y protector solar. El índice UV será alto y, en gran parte del país, muy alto.

También aconseja prestar atención a los índices de confort térmico en las distintas ciudades, ya que estos no dependen únicamente de la temperatura del aire, sino también de la humedad relativa y de la velocidad del viento. Cuando la humedad es elevada, el sudor se evapora más lentamente y el cuerpo tiene mayores dificultades para enfriarse, lo que puede hacer que el calor resulte mucho más incómodo y exigente para el organismo, incluso cuando las temperaturas no alcanzan niveles récord. Esto incrementa el riesgo de estrés térmico, especialmente entre los grupos más vulnerables.

Además de sus efectos sobre la salud humana, las olas de calor prolongadas e intensas pueden tener consecuencias para la agricultura, la economía, los animales y la vegetación, ya que dificultan el crecimiento de las plantas, aumentan la demanda de agua y generan una mayor presión sobre el ganado y otras especies.

La ola de calor afecta actualmente a gran parte de Europa, desde las regiones occidentales y centrales del continente hasta algunas zonas del Reino Unido, donde en ciertos lugares se han registrado récords de temperatura cercanos a los 40 grados centígrados. Debido a estas condiciones, varios países europeos han activado alertas naranjas y, en algunos casos, también alertas rojas.

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Miho Dobrašin

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